«Dios levantó a Jesús de los muertos… Ahora, él ha sido exaltado al lugar de más alto honor en el cielo, a la diestra de Dios. Y el Padre, según, lo había prometido, le dio el Espíritu Santo para que lo derramara sobre nosotros, tal como ustedes lo ven y lo oyen hoy». Hechos 2:32-33
El Padre había prometido a Jesús su Espíritu Santo, y tal como se lo prometió, se lo concedió, y fue siempre su fiel ayudador. Todo su ministerio estuvo respaldado por el Espíritu, en todo momento Jesús dependió de Él. No hubo nada que hiciera sin su apoyo, su fortaleza, su sabiduría y su poder. El fruto del Espíritu se hizo manifiesto en toda su plenitud en Jesús; por esta razón, por amor, todo lo soportó, todo lo esperó, todo lo creyó y todo lo sufrió. Pero Jesús lo recibió también para derramarlo sobre todos los que han creído en él. Tú y yo, hemos recibido la gracia de conocerlo, y ahora, él lo ha derramado sobre nosotras y es por su Espíritu, que nuestro ser puede adorarlo y exaltarlo como nuestro señor, Salvador y rey eterno.
¿Quieres crecer como una mujer llena de amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, humildad, dominio propio y fe? entonces, pídele a Jesús que derrame su Espíritu sobre ti.
¿Quieres ser una esposa que apoya a su esposo, esa madre que discipula y pastorea el corazón de sus hijos, esa mujer que está llena de gracia para bendecir a todos los que la rodean? entonces, pídele a Jesús que derrame su Espíritu sobre ti. ¿Quieres que tu hogar sea un altar de adoración al Señor? pide a Jesús que derrame su Espíritu sobre ti. ¿Quieres que tu iglesia sea llena de amor y unidad? entonces, oremos unidas con fe para que el Señor traiga un derramamiento especial de su Espíritu sobre todos y sobre cada uno, desde el más pequeño hasta el más adulto. Jesús nos dio su Espíritu cuando creímos en él, pero también, anhela seguir derramando su Espíritu y llenando nuestros corazones con su presencia. Para ser llenas de su Espíritu necesitamos vaciarnos de todo lo que no es de él.
ORACIÓN
Jesús, tú recibiste el regalo del Espíritu Santo del Padre y fue tu fiel ayudador en todo tu ministerio. Hoy, nosotras necesitamos el regalo del derramamiento de tu Espíritu Santo. Solas no podremos ser las mujeres que quieres que seamos. Necesitamos tu Espíritu para que transforme nuestros corazones, renueve nuestras fuerzas y quebrante nuestra voluntad a la tuya.
Hoy hay madres con lágrimas en su alma por sus esposos o sus hijos, mujeres con cansancio y aún, con desesperanza, mujeres que han orado por años y no ven respuestas. Mujeres con soledad y vacíos profundos en su corazón. ¿Cómo seguir adelante si no es por tu Espíritu que nos consuela, fortalece y renueva? Si Jesús necesitó del Espíritu para su vida y ministerio, cuánto más nosotras necesitamos esa dependencia total. Jesús, necesitamos de tu Espíritu para obedecerte, exaltarte, adorarte y amarte.
LLAMADO
Pide a Jesús que te dé hoy un derramamiento especial de su Espíritu para ser llena de Él. Pídele siempre su dirección, su ayuda y su respaldo para ser la mujer que Dios desea hacer de ti.


